Absorto en sus pensamientos paseaba como un noctámbulo, pasaba tiendas, cruzaba calles, personas... en un principio nada y todo parecía interesarle. Después de media hora fue su vejiga la que ocupó protagonismo, pues como acto fisiológico natural pedía más o menos urgente poder evacuar. Ahora sus hormonas quedaron paralizadas, lo urgente era un lavabo, como mucho... pensar en donde, se acordó de otras veces, ya lo tenia solucionado, lo malo quizás era la distancia, en ningún momento había dejado de andar y ahora se había fijado una meta, acelerando el paso y dejando la mente en blanco con un único objetivo... llegar a los lavabos del mercado de la travesera de Gracia.
Salió del recinto como cuando te quitan un peso de encima, "ligero como una pluma", y ya estaba de nuevo con sus pensamientos dándole vueltas en la cabeza.
Llegando a la plaza Revolución se fijo en la pintada (Orgull Obré) y... como en otras ocasiones, le hizo gracia y más como obrero que era, se sentía identificado. En uno de los bancos había un espacio vacío, se acercó, se sentó, dijo ¡buenas! y se quedó sin respuesta, cosa que por desgracia ya empezaba a formar parte de la "normalidad" (¿qué es lo normal? ¡La eterna pregunta!). Abrió el macuto sacó un libro y allí estuvo leyendo un rato como media hora, después quedo pensativo y observando la gente que pasaba, se fijó en dos señoras, iban cogidas del brazo, una, señora de aquí alta mayor y de buen aspecto, la otra, persona de allí, pequeña y joven, demacrada, ausente como de compromiso. Fue un momento, mientras pasaban, pensó, ¿quién lleva a quien? Él quizás lo imaginaba pero a veces "las apariencias engañan" aunque estaba seguro que la joven llevaba a la señora mayor por compromiso y con muy poca gana, pensó en la falta de "papeles" y la necesidad de obtener algo de dinero.
Llegaba la noche dificultando la visión, dejo de leer y cerró el libro, al lado, no había nadie, hacia rato que ya habían marchado, intentó incorporarse y fue entonces cuando notó que no podía, disimuló un poquito mientras untaba el dedo en saliva y lo frotaba por la pierna dormida, al rato fue despertando, se levantó como pudo dió unos golpes en el suelo y ya marchó caminando.
Seguía por aquellas calles, pensativo como siempre llevado por sus pies y por instinto, paso a paso, calle a calle, tantas veces transcurridas, tantas veces encontradas. De pronto la librería era parada obligada, el escaparate, los libros, las novedades, estuvo ojeando un rato y hoy no pasó hacia dentro, creyó mejor dejarlo para otro día así que de nuevo estaba en la calle.
Al pasar por una gran cristalera miró hacia dentro, había personas sentadas en las mesas y estas llenas de cables y ordenadores, algunos estaban muy animados con algo que creyó que eran programas de juegos, los había consultando y realizando anotaciones en libros y libretas, todos muy atentos a la pantalla. Salía de la visión de la cristalera cuando llamó su atención una especie de cabina situada en una de las esquinas de la sala y sobre todo el cartel en el que podía leerse en grandes letras VIAJE VIRTUAL por 60€. Pida información en mostrador.
El trayecto hacia su casa hubiera sido como otras veces pero ahora tenia una duda en la cabeza ¿qué seria eso del viaje virtual?, Se imaginaba cosas pero pronto empezó a convertirse en una obsesión, así que al llegar le faltó tiempo, su mujer lo esperaba para cenar, pero él quería despejar las dudas y conectó el ordenador, buscó las paginas de información sobre "Viaje virtual". Encontró varias que más o menos decían lo mismo.
Primero definía VIRTUAL: que tiene virtud para realizar un acto aunque no lo produzca: fuerza virtual. Seguidamente VIAJE VIRTUAL: última tecnología informática, consistente en una cabina hermética, insonorizada, un sillón anatómico una pantalla y un teclado, el acceso se realiza por mediación de una tarjeta, dicha tarjeta se obtiene en el establecimiento mediante el pago de la misma, por seguridad (hasta el día de hoy, año 2007) solo se puede realizar un máximo de tres viajes a cualquier lugar que conduzca la mente y apoyado mediante el ordenador introduciendo lugar y fecha de dicho viaje, el control del número de viajes se realiza mediante huella dactilar, garantizando de esta manera que por más que se cambie de maquina nunca se podrá exceder de los tres viajes que esta comprobado que puede soporta el ser humano. El tiempo "real" de cada viaje es de un máximo de 70 minutos que en el "virtual" representa una semana, ósea 10 minutos por día, la cabina dispone de sensores que controlan al "viajero", en caso de alteración y peligro retorna progresivamente a la realidad sin que ello represente ningún trauma para el mismo.
Apagó el ordenador y rápidamente antes que su mujer lo llamara de nuevo marcho rápido al comedor sacó el mantel i fue preparando la mesa. Cenaban y fue cuando ella le pregunta.
-¡Anton! ¿Que hacías con tanto interés?
Entonces, explicó todo lo que había descubierto.
A-¿Has oído hablar del "viaje virtual"?
-Algo he oído en mi trabajo, te introduces en una cabina y viajas en el tiempo, tengo compañeros que lo han probado y dicen que es una pasada, todo lo haces con la mente y apoyado por un ordenador, piensas en el lugar a la vez que tecleas, por ejemplo...
-Sur Oeste de los EE.UU. 1883- y allí apareces, deseas un encuentro con Gerónimo y allí estas cabalgando con él, quieres ayudarle y allí estas luchando por la libertad de su pueblo, todo lo dicta tu mente, y dicen que es como si realmente te estuviera ocurriendo.
A-Pero eso puede ser estupendo, con lo que me gusta darle a la imaginación. Viajar a un lugar, un tiempo y una situación deseada, tener encuentros.
Terminaron de cenar y la rutina que le precede, se acostaron y con él el dilema de cuándo haría el viaje y ha que lugar viajaría, aunque... ya lo tenia pensado.
Siempre solía dormir lo que se dice "de un tirón" pero esa noche se despertó varias veces, le costó que llegara el día pero por fin sonó el despertador, se levantó se arregló y ya estaba en la calle camino del trabajo.
El día fue transcurriendo, y el trabajo también pero la mente quedó parada y ocupada por el "viaje virtual", hizo preguntas a sus compañeros, algunos habían oído hablar del tema, otros no sabían nada y solamente María una chica de treinta y pico de años lo había probado. Se volvió a interesar, le hacia preguntas, en un principio pensaba que seria como ver una película o algo parecido pero María le fue explicando su experiencia y la conclusión aun lo dejo más impaciente.
M-Es como cuando sueñas, parece real, pero es todavía muchisimo mejor, la pena es que yo ya hice los tres que por seguridad permiten, ahora espero el día en que se puedan hacer más viajes.
Después de hablar con María lo tenía mucho más claro. Hablaría con su compañera y decidirían cuando podría disponer del dinero y que día emprendería el viaje (el lugar, parece mentira, pero hace años que ya lo tenia decidido).
Durante unos días lo estuvo comentando con su compañera, le dijo si a ella le hacia ilusión, ¿quieres ir primero? Le comentó, cosa que en principio le era indiferente, siguieron hablando y acordaron que él seria el primero, y lo haría a final de mes pues ese día cobraba el salario y un suplemento.
En el trabajo, a la pobre María le tocó soportar sus dudas y la solicitud de aclaraciones, le preocupaban los idiomas pues el no sabia Francés y temía no enterarse de nada, María una vez más le saco de duda, le dijo.
M-como es virtual no hace falta idiomas todo el mundo se entiende, todo depende de ti; no tienes que llevar nada ¡todo esta en tu imaginación! A partir de entonces ya no preguntó más, procuró no agobiarse, aprovechar los momentos y esperar con paciencia que llegara el fin de mes.
Tuvo un tiempo para decidir y decidió, así que como le había aconsejado María pasó por el locutorio y tras dejar paga y señal reservó a las ocho horas del primer martes del mes entrante puesto que el lunes tenía clase de informática.
El tiempo se hacia interminable pero por fin llegó el momento, él no solía ser tan impaciente ni con tanta fijación pero, desde aquel día que pasó por el locutorio su mente rechazaba cualquier pensamiento que no fuera el que anunciaba la cabina -VIAJE VIRTUAL por 60 € pida información en mostrador.
Cogió el macuto que siempre solía llevar y se fue andando hacia el barrio de Gracia, merendó y bebió agua pues necesitaba sentirse bien y relajado, había salido pronto pues no quería prisa, se paró en la librería, entró, estuvo ojeando algún libro como tenia costumbre, fue al apartado de "arte" y se detuvo, buscó en la V después en la G, cogió un libro y estuvo leyendo un rato, después otro, hizo lo mismo, leyó aquello que le interesaba, lo cerró y ya salió por la calle.
Al rato se encontraba en la puerta del locutorio, miró hacia dentro y observó que había gente sentada en la puerta de la cabina, entró y se dirigió al mostrador, al momento le atendió un dependiente.
A-hola, buenas tardes.
- ¿que desea?
A-tenía hora a las ocho para la cabina.
- ¿a nombre de quien, por favor?
A-a nombre de Anton Folguera.
-muy bien en un momento podrá entrar, ¿es la primera vez?
A-¡sí!
–Bien le explico, ahora le entrego una tarjeta que usted introducirá en la ranura de acceso a la cabina, una vez dentro cierre la puerta y se sienta en el sofá, lo primero y muy importante es el reconocimiento de la huella dactilar, mediante el teclado automáticamente es reconocida, a continuación introduce fecha y lugar al que desea viajar, si se equivoca no se preocupe puede rectificar y cuando este seguro entonces pique el "intro", notara que la luz se ira apagando, si quiere puede cerrar los ojos aunque no es necesario, le aconsejo que antes de picar el "intro" se relaje y piense en el lugar donde quiere ir, no tema nada pues nada puede pasar. –así de sencillo, ¿si tiene alguna duda, me lo dice ahora o una vez dentro pique el botón rojo que hay en el teclado y yo se lo aclaro?
A–No, en principio creo que está todo claro.
-bueno coja la tarjeta y si es tan amable me abona los cuarenta euros que quedaron pendientes y ya puede esperar en la puerta que en cinco minutos saldrá la persona que se encuentra dentro, deja que salga, entra usted y una vez dentro cierra la puerta, gracias.
Se sentó al lado de la cabina, estuvo ojeando una revista unos minutos cuando sé abrió la puerta. Salió una chica que por la cara parecía aturdida, como de estar mareada, un amigo que la esperaba le dio la sensación que iba a caerse, entonces hizo él ademan de cojerla.
-¿estas mareada? Le preguntó a la vez que se cerraba la puerta detrás de ella.
-no gracias, uff...uff... ¡qué sensación! Esto es estupendo, -es...es... parece real.
A-¿quieres sentarte? (le dijo Anton)
-¡gracias! Me sentaré un rato hasta que me sitúe en el tiempo.
-gracias ya me encuentro mejor, si no has entrado nunca es ¡tan real como la vida! te gustará.
A-eso espero ¡hasta ahora!...y metiendo la tarjeta se habría de nuevo la puerta, entró en la cabina, y cerró a la vez que habría su vida a algo nuevo y desconocido.
Vió el sofá, se sentó, delante se encontraba la pantalla, una especie de mesa y un teclado, a un lado del teclado una plantilla en forma de mano, música relajante, y una voz que (intercalando cada diez segundos) le daba la bienvenida a la vez que las instrucciones.
-Bienvenido al viaje virtual.
–ponga la mano encima del la silueta "en forma de mano" situada a la derecha del teclado.
-En el momento que quede la mano registrada en la pantalla podrá retirarla.
-valiéndose del teclado ponga lugar y fecha del sitio donde quiere viajar... cuando este seguro, pique el "intro".
-relájese escuche la música a la vez que se concentra en el destino del viaje... si lo desea puede cerrar los ojos.
-buen viaje y hasta la próxima visita, gracias.
La luz se fue apagando poco a poco a la par que dejaba de verse el destino escrito en la pantalla.
ARLÉS - LA PROVENCE - FRANCIA - 17/06/1888
-
1 comentario:
Y aquí te leo en mi viaje virtual a tus letras...
Un abrazo mexicano, monique.
Publicar un comentario